Educación Fisca, Salud y Gobierno

10.11.2012 09:07

 

 
 Dr. Rafael Ojeda Ayala 
Catedrático UPR
Recinto de Rio  Piedras
 
   
El vertiginoso aumento en la incidencia de obesidad y sus nefastas consecuencias, ha despertado el interés público hacia el área de la salud y la aptitud física. Y aunque la obesidad es un problema de la mayoría de las sociedades avanzadas, en Puerto Rico las estadísticas reflejan una situación alarmante cuando más del 40% de la población es considerada obesa. Mas aún, se espera que para el 2014 el 71% de la población sufrirá de una enfermedad relacionada a la obesidad tales como enfermedades del corazón, diebetes, alta presión y niveles inadecuados de colesterol y triglicéridos, entre otras; indicador fehaciente del bajo nivel de aptitud física de nuestra sociedad.
    Entre los varios factores que se han identificado como causantes de la obesidad se encuentran los estilos de vida sedentarios, o lo que algunos han llamado “enfermedad hipo cinética” la cual esta relacionada o causada por la falta de actividad física periódica. Puerto Rico no ha sido la excepción en este renglón. Se ha evidenciado que solo el 32% de la población se ejercita, de forma moderada o vigorosa, regularmente. Pero lo peor de todo es que la evidencia indica que nuestros niños y jóvenes no han escapado a este  sedentarismo que se ha generalizado en Puerto Rico. El índice de obesidad actual entre niños y jóvenes se encuentra sobre el 30%; claro indicio de que no se están ejercitando regularmente, entre otros factores. Más preocupante aun es el hecho de que algunos estudios han señalado que:
-Los depósitos de grasas en las arterias comienzan en la infancia y empeoran anualmente durante su vida.
-El nivel de presión sanguínea alta es muy común en los niños.
-Los niveles de colesterol altos comienzan a surgir, usualmente, durante la temprana infancia. 

Esta evidencia claramente revela la necesidad del ejercicio físico, no solo para la población adulta, sino también para nuestros niños y jóvenes. No obstante, el ejercicio físico sistemático no es una característica innata, o sea, no se siente instintivamente como comer y beber, es, realmente una conducta aprendida. Por esto es necesario ayudar a nuestros niños a entender y a disfrutar de un programa de entrenamiento físico bien balanceado, de manera que, junto con una buena nutrición, se superen los bajos niveles de aptitud física que confronta nuestra sociedad. Esto significa que aumentar la actividad física entre nuestros niños y jóvenes, así como equiparlos con las herramientas y los recursos necesarios para mantener un estilo de vida activa es responsabilidad de nuestro programa escolar, o sea, de la educación. 

 

    De manera que la educación cumpla con su responsabilidad en el área de la aptitud física para con nuestra sociedad es necesaria una reforma curricular, específicamente en el área de la educación física. No cabe duda de que el programa de educación física ha fallado en cumplir con lo que debería de ser uno de sus principales objetivos; promover y desarrollar niveles de aptitud física adecuados en nuestros niños y jóvenes y fomentar en nuestros niños y jóvenes el deseo de integrar la actividad física como parte esencial de su vida diaria. Los tradicionales programas, orientados hacia el desarrollo de destrezas deportivas, no han podido cumplir con este propósito. Hoy mas que nunca es necesario una re-conceptuación  de la educación física de donde surja una filosofía que defina claramente lo que constituye su propósito primordial y su mayor aportación a la sociedad. Yo, como educador físico entiendo que su orientación debe de ser primordialmente dirigida hacia el área de la salud, específicamente hacia el desarrollo y mantenimiento de la aptitud física.
Es ahí donde la educación física puede hacer su mayor aportación a nuestra sociedad. Necesitamos una educación física basada en fundamentos científicos, que convenza y que justifique, claramente, su permanencia en el currículo escolar. El programa de educación física actual no ha podido lograr esto ni  concienciar a la sociedad de su importancia. Por el contrario, ha causado que haya sido subestimado y  marginado por nuestros políticos y administradores escolares quienes no asignan los recursos necesarios por no considerarlo importante para el bienestar social. Nuestro gobierno actual y sus predecesores no han sabido o no han querido explorar y explotar todo el potencial que tiene la disciplina de la educación física para el bienestar de nuestra población. El Estado Soberano de Borinken debe darle seria consideración a esta situación, e incluir dentro de su propuesta educativa una educación física claramente definida y orientada, primordialmente, hacia la salud con los recursos humanos, físicos y económicos necesarios para su debida implantación. Los Boricuas así lo esperamos.